Entre 1902 y 1904, la familia Ortiz de la Huerta, socia del Banco Mercantil de México y dueña de una importante hacienda pulquera, solicitó construir al arquitecto Manuel Gorozpe esta casona de cantera gris y basamento de piedra, la cual, a partir de 1925, albergó a diversos inquilinos. En ese año, un grupo de abogados y economistas autodidactas comenzó a hacer campaña para que la cátedra de Economía fuera implantada como una carrera profesional. Así, en 1929, Narciso Bassols, entonces director de la Escuela de Derecho y Ciencias Sociales, fundó en 1929 esa carrera. Seis años después, gracias al empeño de Daniel Cosio Villegas, Jesús Silva Herzog y Enrique González Aparicio, entre otros, la Sección de Economía se convirtió en Escuela Nacional. El inmueble fue la morada de la Escuela Nacional de Economía a partir de 1938. Cuando la Facultad se trasladó a su nuevo hogar en Ciudad Universitaria, en 1954, el edificio quedó abandonado, pero al poco tiempo dio cabida a las escuelas Nocturna de Música, Técnica Industrial y de Servicios Número 50. Hasta 1988, su planta baja y primer nivel estuvieron ocupados por la Dirección General de Escuelas Tecnológicas e Industriales, todas dependientes de la Secretaría de Educación Pública.(1)

En 1988 la Asociación de Exalumnos de la Facultad de Economía (AEFE) adquirió el inmueble que alguna vez fuera matriz de sus estudios y, con grandes esfuerzos, logró su empresa, para la que erogó 225 millones de pesos más gastos de escrituración. La adquisición se concretó el 25 de agosto de 1988, fecha en la cual la AEFE donó el inmueble a la Universidad Nacional Autónoma de México como “una forma de retribuir a esta Casa de Estudios algo de lo que nos ha dado”. El inmueble comenzó a tomar nueva vida el 3 de abril de 1989, cuando comenzaron los trabajos de restauración, de conformidad con lo aprobado por el Consejo de Administración de la AEFE y el Comité auxiliar pro-recaudación de fondos para la adquisición, donación y restauración de Cuba 92, así como en atención al programa integral elaborado por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), instancia responsable de supervisar las tareas de restauración del Centro Histórico.

Los trabajos se iniciaron en la fachada del edificio. Se demolieron los elementos que no figuraban en la estructura original y se restauraron los vidrios y emplomados. Se restableció el vestíbulo y el salón de actos. Este último se inauguró con el nombre del Maestro Gilberto Loyo, quien fuera miembro fundador de la entonces Escuela Nacional de Economía y uno de los más vehementes luchadores por la conservación del edificio. Esta primera parte de los trabajos incluyó plafones, muros, pisos, puertas, ventanas, sistema eléctrico y pintura.

Los trabajos fueron financiados fundamentalmente por exalumnos y con el apoyo económico y en especie de instancias como la UNAM, el INBA, el DDF y la SEDUE. También se contó con la colaboración de varias campañas seleccionadas por el INBA, con base a su experiencia y prestigio en el ramo, y por el Centro Nacional de Conservación de Obras de Arte (CENCOA), pues se necesitaron trabajos de mucho detalle como las “calas”, cuidadosos respaldos en las capas de pintura para rescatar los frescos originales de las paredes del edificio.

El 25 de agosto de 1988 celebró Convenio de Comodato por una parte la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en su carácter de Comodante y por la otra parte, la Asociación de Exalumnos de la Facultad de Economía de la UNAM (AEFE) en su carácter de Comodatario, para que la AEFE se hiciera cargo del edificio, acordando la terminación de este convenio el 30 de noviembre de 2003.

En el año 2011 nuevamente la AEFE celebró un Convenio de Comodato con la UNAM y un Convenio de Colaboración con el CELE de la UNAM para impartir cursos de idiomas. Éste Convenio concluyó en 2016. En abril de 2018 la AEFE celebró un nuevo Convenio de Colaboración con la ENALLT de la UNAM, también para la impartición de idiomas, el cual está vigente.  

Desde 1988 el Edificio es la sede de las oficinas de la AEFE que fueron restauradas en 2013.

1 Santo y Seña de los recintos históricos de la Universidad de México, Gonzalo Celorio, Coord. Gral. México: UNAM/El Equilibrista, 1996, p.53